sábado, enero 13, 2007

Agente.


Que táctica más misteriosa, e incluso perfecta. Sabía utilizar su gracia a la perfección. Jamás fue derrotado, y haber sido ese el caso, la razón debía ser que su adversario tenía de su lado la suerte del destino. Siempre garbo, atildado y con modales exquisitos. Por supuesto, de eso se trataba; él debía ser inalcanzable, casi un Dios. Cortejaba a las damas, caía en gracia con los poderosos, retaba al destino y jugaba en asuntos de lujuria. Si el poder de los altísimos se debía a un revólver, una bala y un esmoquin, su poder se debía a su personalidad engañadora. Sus palabras parecían como si hablara con un grado de soberbia, pero al tiempo, una gota de miel y licor cubrían su voz. Esos hombres que jamás caían, esos hombres inaccesibles, eran de esos imprescindibles, de quienes nunca sabrás qué harán a continuación. Y es que esa energía irradiaba al observador, y lograba engañarlo en la perdición. Ese intruso del mundo podía llegar a ser el dueño de todo. Custodiaba secretos ajenos, la vida y el juicio final en sus erudiciones. Podía destruirte, y más bien, sí lo hacía, pero no por deseo o placer, sino por cometido. Tenía control sobre todo el mundo, pero no sobre su vida. Pues es que toda persona depende de alguien, por más imponente que ésta sea. Pero jamás deberemos llegar a malinterpretar, él podía no tener control sobre su vida, pero sí tenía el control de su libertad. Aunque de todas formas, un pequeño control de vida jamás lo detendría, ya que él derrotaba todos los límites y los convertía en fantasía. Llegar a ser fantástico no era asunto de mártires o misioneros, sino de leyendas y divinos. Entonces es de esta manera como un hombre cambia el mundo bajo el poder de sus ojos, es de esta manera como alguien puede sobrepasar lo extraordinario y convertirse en un guerrero de la sinrazón.

Allegado.


Nadie había oído hablar de él. ¿Tan arcano era que provocaba el querer olvidarlo? No, más bien él jamás se había manifestado anteriormente. No dialogaba con las féminas, ni parecía querer participar en el festín. Le llamábamos jactancioso, pero quien lo conociera aseveraría que era un tímido. Andar silencioso y monótono, parada casual y con tensión a formal. Un mal que lastima, no te halaga ni te hace crecer. Qué traición lo desplomó no se sabrá. Si alguien logra ser tan vacuo, pero si puede a la vez crearte una sensación de incertidumbre, debe ser alguien que jamás se ha rociado con la esencia del pecado, pues no duda ni piensa en sus actos. Qué preponderancia lo libera me es un misterio, pero nos gusta y calma.

Darling

(canciones...)



See, I’ve got a new hat baby
And I know how to use it right
Walking down the 7th street
I watch all the scandals pass

Waiting up for my big man
His cabrio seems to drive so fast
He waves his hand with a cigar
While I jump with my Jane’s in black

Drink Champagne and red caviar
This isn’t what I got in mind
But once he starts he drives me mad
I wonder how he is at night.

Vida


Comparaba un árbol con una persona, y me aterró la similitud. Desde nuestra infancia necesitamos ayuda para crecer, y desde la nada necesitamos ayuda para existir. Una semilla vegetal no puede nacer sin tierra y agua, una semilla humana no puede nacer sin un hombre y una mujer. Un árbol no puede nacer sin amor, y una persona tampoco. Ambos iniciamos pequeños, luego estrenamos raíces, nuestras preciadas extremidades y luego comenzamos a aumentar en tamaño y forma. Repentinamente vemos la luz, inhalamos el aire y empezamos a vivir realmente. Vemos el día y lo disfrutamos, llega la noche y dormimos bajo su protección con calma y paz. Pasan los años, somos más altos, seniles, inalcanzables. Arrugas y marcas nos cubren a través de los años, hay quienes desean arrojarnos al suelo y haceros daño, pero logramos sobrevivir, respiramos la brisa nuevamente y nos alimentamos de ella. Aprendemos a amar, a albergar a otros en nuestro corazón y cuerpo, sabemos cómo proteger aunque a veces parezcamos frágiles. Pero llega un momento en que se acaba todo, no podemos transigir con lo que nos rodea, ya sea por ser vetustos o por estar enfermos, y repentinamente caemos. Morimos y nos transformamos en uno con el barro, aire y animales... La vida fue hermosa, pero todo acaba. A veces dejamos herederos, un hijo o una semilla de castaño, y es entonces cuando jamás seremos olvidados y volveremos a nacer.