Nadie había oído hablar de él. ¿Tan arcano era que provocaba el querer olvidarlo? No, más bien él jamás se había manifestado anteriormente. No dialogaba con las féminas, ni parecía querer participar en el festín. Le llamábamos jactancioso, pero quien lo conociera aseveraría que era un tímido. Andar silencioso y monótono, parada casual y con tensión a formal. Un mal que lastima, no te halaga ni te hace crecer. Qué traición lo desplomó no se sabrá. Si alguien logra ser tan vacuo, pero si puede a la vez crearte una sensación de incertidumbre, debe ser alguien que jamás se ha rociado con la esencia del pecado, pues no duda ni piensa en sus actos. Qué preponderancia lo libera me es un misterio, pero nos gusta y calma.
sábado, enero 13, 2007
Allegado.
obra de Lisa von der Forst cuando el reloj daban las 2:02 a. m. .... ... **
Etiquetas: Tesoros
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario