sábado, diciembre 30, 2006

Alma gemela.


Se dice que toda persona lo posee. Su alma gemela. Alguien como tú, mismos pensamientos, mismos sueños, mismos placeres. ¿Pero que sucede si jamás logras hallarla? ¿Qué sucede en ese caso? ¿Mueres? ¿Jamás lograrás ser feliz? O será que quizá toda alma gemela está destinada a emparejarse con la suya en el edén. ¿Será entonces cierto que la única oportunidad de felicidad es bajo el lecho de la muerte? ¿Tanto debemos ilusionarnos para eso? Y en caso de hallar a la indicada alma en esta vida, ¿cómo estás seguro de que ésta es la que te pertenece? Tantas dudas que desearíamos aclarar... ¿Pero como hacerlo?

La emprendedora


Desfallecida se la lleva el viento. Descalza caminaba por la arena sin conocimiento de lo sucedido. Sus medias tiradas en el paso al momento en que sus sueños fueron robados. Le preocupa su pasado, la persigue su dueño. Lágrimas oscuras rodean su mejilla pero ella se resigna, se resigna a arrojarse hacia el lado. No se da cuenta de haber extraviado un amigo, tampoco un amante. Iba al paso del mar, su cabello sonrojaba la marea. Dos hombres la frenaron en su andar, inmovilizada permaneció sin sentido alguno. Será que las luces la cegaron o que ella misma se extravió en su bulevar. Nada volvió a ser similar, la metamorfosis fue deliberada y frágil, pero llevándola hacia su destino. Calló deprisa, tirada ahora se condolecía. Nadie que le diera refugio o firmeza. Al final halló consuelo, en mudez miraba hacia el horizonte y sus labios carmín la guiaban hacia su próximo mañana.

Crónica de lo que es estar enamorado…



Enamorado… No sé lo que es estar enamorado. ¿Pensar en ti cada segundo de mi vida? ¿Sentir un malestar, que es peculiarmente agradable, en mi estómago cada vez que oigo tu nombre o veo algo tuyo? ¿O quizá podría ser el relacionar automáticamente cada objeto, cada aroma y cada color con tu rostro, pelo y manos? Todo lo escrito podría sonar como un simple cliché, y en este punto todo lo escrito sería en vano. Pero las palabras que acaban de salir de mi lápiz, son palabras verdaderas, palabras con significados, palabras de amor. La razón de por qué son iguales todas las posibles respuestas a la incógnita de lo que es amar, que he escrito aquí, es por al simple razón de que todos sentimos lo mismo respecto a qué es el amor. Quizá nunca seré lo suficientemente valiente como para enfrentar mis miedos, correr hacia ti y decirte que te amo, pero seguiré escribiendo, plasmando estas palabras en mi cuaderno, hasta que tenga la fuerza de confesarme contigo, con la persona que amo. A veces pienso que no es necesario el expresarse verbal y oralmente en el tema del amor. Pienso que lo único necesario es una simple mirada o una sonrisa de felicidad. Pero a la vez pienso que eso no es posible. ¿Cuántos de nosotros pensamos?: Me está sonriendo, pero ¿confiará en mí, me amará? Me rindo, al final del día descubro que necesitamos esas dos simples pero difíciles palabras... Esas palabras que hacen sentirnos seguros y protegidos. Esas dos palabras que son te amo.

Que pasaría…

¿Qué pasaría si…? Una frecuente pregunta que nos cuestionamos todos los días en nuestras vidas. No importa la situación o circunstancia en que nos encontremos, ese simple “tal vez” o ese común “¿y si…?”, nos motiva a imaginarnos cómo sería nuestra vida de otra manera.
¿Qué pasaría si cada vez al dormir, soñásemos con todas las fantasías que anhelamos soñar? ¿Qué pasaría si en vez de haber descubierto el fuego hace millones de años, el hombre primitivo hubiese descubierto la manera de volar? ¿Qué pasaría si no nos comunicáramos con palabras ni gestos, sino que con tan solo una simple mirada? ¿Qué pasaría si todos los seres humanos que habitamos este mundo, fuésemos iguales físicamente? El mismo cabello, los mismos ojos, los mismos labios, el mismo cuello, los mismos lunares, las mismas manos y los mismos pies. ¿Cambiaría de alguna manera nuestra forma de ser, o continuaríamos siendo las mismas personas con los mismos ideales? ¿Qué pasaría si por fin se acabaran todas las guerras que existen en este mundo? No más batallas ni discusiones, solo paz y tranquilidad. ¿Duraría para siempre? ¿Sería completamente favorable, o de alguna manera perjudicaría nuestra existencia? ¿Qué pasaría si pudiésemos sentarnos junto a Dios en la terraza de nuestra casa y conversar con él, mirándonos cara a cara, acerca de lo que se vive actualmente en el mundo? ¿Qué pasaría si al caminar cincuenta kilómetros, nuestro cuerpo no se cansara y pudiéramos continuar nuestro recorrido? ¿Qué pasaría si pudiéramos comunicarnos con los animales y ellos con nosotros? ¿Qué pasaría si cometiéramos errores y fuésemos capaces de volver al pasado y cambiarlos? ¿Qué pasaría si todos los días las cosas nos resultaran de la manera que queremos? ¿Lograríamos finalmente encontrar la felicidad que tanto deseamos obtener? ¿Qué pasaría si no nos ahogáramos en el agua, sino que pudiésemos respirar en ella? ¿Qué pasaría si conociéramos el espacio y todos los planetas en él? ¿Qué pasaría si no nos quemáramos con las llamas, pero en cambio sintiéramos placer y calma? ¿Qué pasaría si los peces caminaran por la tierra y las aves nadaran en el mar? ¿Qué pasaría si encontráramos la solución a tantas preguntas sin respuestas, a todas esas interrogantes que nos preguntamos día a día pero que nadie se atreve a responder?
¿Qué pasaría? Creo que nunca lograremos encontrar el significado exacto a todas nuestras interrogantes, pero por esa razón existe esa apreciada posibilidad del “que pasaría”.

Hallando el Nirvana



Iban y volvían. Camaradas de lo infinito. La fascinante ascendía en el elevador hacia el nirvana. La luz resplandeció, debía abandonar su cuartel. A pasos ligeros camina por la galería. Su taco aguja acaricia el solar. Un carismático la encuentra y la invita a pasar. Coqueteo en un flash, el camarín ya abierto está. Unas copas de vodka, qué podía pasar. Le acaricia el cabello, ella su espalda. Conversación forzada, actos seguidos al rato. Todo acabó, cigarros se encienden, la llama se apagó. La cuestiona con ganas, su ambición lo amarra. Dama de negro solo conservaba un arete. Lo perdió en una fiesta de la que ya ni recuerda. Horas atrás, cuando el tiempo parado se sentía. Su mente se esfuerza, palabras debe bordar. Pero el recuerdo es ambiguo. No sabe como explicar. Un cautivador la embriagó, gelatina rosa según rememora. Poco genial fue esa vez, llevados por el desdén. Sus labios estaban quebrados, su beso voló robado. Despertó de lo profundo, dormía en el umbral. Se adentró un poco y ascendió en el elevador hacia el nirvana.