sábado, diciembre 30, 2006

Hallando el Nirvana



Iban y volvían. Camaradas de lo infinito. La fascinante ascendía en el elevador hacia el nirvana. La luz resplandeció, debía abandonar su cuartel. A pasos ligeros camina por la galería. Su taco aguja acaricia el solar. Un carismático la encuentra y la invita a pasar. Coqueteo en un flash, el camarín ya abierto está. Unas copas de vodka, qué podía pasar. Le acaricia el cabello, ella su espalda. Conversación forzada, actos seguidos al rato. Todo acabó, cigarros se encienden, la llama se apagó. La cuestiona con ganas, su ambición lo amarra. Dama de negro solo conservaba un arete. Lo perdió en una fiesta de la que ya ni recuerda. Horas atrás, cuando el tiempo parado se sentía. Su mente se esfuerza, palabras debe bordar. Pero el recuerdo es ambiguo. No sabe como explicar. Un cautivador la embriagó, gelatina rosa según rememora. Poco genial fue esa vez, llevados por el desdén. Sus labios estaban quebrados, su beso voló robado. Despertó de lo profundo, dormía en el umbral. Se adentró un poco y ascendió en el elevador hacia el nirvana.

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