Gran Avenida.
Me he dedicado a pasear por la Gran Avenida, observando a los intelectuales que leen sus libros ingleses, o que almenos pretenden hacerlo. Escucho la voz de Hemingway y Fitzgerald diciéndome al oído: «No te dejes involucrar por esos farsantes que son sólo niños ricos sin fantasías filosóficas.» No era mi plan dejarme llevar por sus mentiras y actos comúnes, sólo los observaba porque...¿Qué es lo que estaba haciendo en la Gran Avenida? ¿Por qué es que ese paseo se ha vuelto una rutina sin sentido alguno? Camino inconsciente, como si una fuerza mayor fuera la que me obliga a mover mis pies y caminar por esos adoquines que odio; los odio porque uso tacos y estos se enredan en las aberturas del cemento.
Me siento dormida. Siento que un sueño profundo recorre mi cerebro y bostezo mucho, sin poder detenerme. Pero es normal, creo. Miro a mi alrededor y lo único que veo son individuos como yo que no hacen más que rutinas, rutinas sin sentido alguno. ¿Es el hombre un ser tan rutinario? Es como si esas hipocresías de democracia, cuando todos creemos que somos libres pero alfinal sabemos que imitamos al resto. Como Rousseau decía: El hombre nace libre, pero por todas partes se encuentra encadenado. Pero no quiero que sea verdad, me gustaría pensar que camino por esa avenida con un destino importante, con un propósito de vida. Pero no será posible, quizá me tome toda una vida el poder encontrar un sentido en ese camino que más que un camino, es una forma de vivir.
lunes, diciembre 03, 2007
Gran Avenida
obra de Lisa von der Forst cuando el reloj daban las 12:44 a. m. .... ... **
Etiquetas: Tesoros
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