sábado, febrero 10, 2007

Dolce Infancia

Analizando.
Sabiendo que lo único imposible es evitar lo increíble, caemos en una tentación inevitable. Siendo el deseo nuestra única compañía, lo alejamos con la timidez. Seamos honestos, no digamos que somos indomables, pues nada de eso nos creará confianza. Digamos más bien que no nos dejamos influir por fantasmas. Palabras sin sentido, más qué da. Disfrutamos el momento como si fuese nuestro último encuentro. Obtengamos nuestra fuerza por medio de un solo aplauso, y sonriamos con nuestra cara llena de fervor.



Jugador.
Caminando sin sentido, una ruta de pasión. Florezcamos en silencio, no caigamos en traición. Caminante sin destino, va en rumbo al salón. Golpea ya la mesa, el alcohol le da pavor. Con un solo gesto, es sólo un triste actor. Engaña a su enemigo, le provoca atención. Para continuar asalta ahora la mesa. Los dados van rodando, no hay suerte en su acción. Su mitad yace a un lado, intentado olvidar. Marea de cenizas, perfume de alto mar.




Acto.
Para un poco, respira y mira. Cálmate y no sigas. Siente tu infinito, saborea la intención. Cuando veas una puerta, detente y no entres en ella. Caminemos con sentencia, detengamos el fervor. No mires hacia el lado, mira con atención. Sientes el mundo a tu lado, pero no quieres entrar en él. Calla en un momento, favorece tu andar. Imposible no es la forma, bailarines con corsé. Danzan y te guían, hacia lo que quieres ser.

Noche.
Color negro, luz de plata, viajamos como una estrella, mas no tienes propuesta. Infinito andar, escarcha de primavera, estás vestido como de niebla. Calzas pétalos, sostienen a una flor. Labios fríos, piel canela, cubren esos ojos de algodón. Pero no puedo verte, aunque lo intente con pasión. Frío de noche, me desnivela, ya no puedo avanzar. Tu sonrisa me parpadea, sólo veo un andar. Luz de primavera, distinto solar. Crecer ser maravilla, apenas puedes apostar.

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