Porque creemos saberlo todo. Porque creemos que lo que decimos es lo correcto. Porque creemos que somos perfectos. Llantos de noche, causan un malestar por siempre. Palabras que hieren desde lo más profundo. Pero nadie lo nota, nadie lo ve. Te llaman, te gritan y te hablan. Tú miras hacia abajo y asientes con depresión. Pero nadie lo nota, nadie lo ve. Te dicen que hacer, te ordenan por donde caminar. Pero tú simplemente lo ignoras, porque no es lo que te gusta, no eres tú mismo. Parecen ciegos, parecen sordos. Quieren cambiarte, transformarte de un diamante a una piedra. No es con intención, pero una simple palabra puede que te empuje hacia el precipicio. Estás allí parado, comienzas a temblar. Pero nada sucede, temes por quienes te han hecho daño. Vuelves a tu refugio, a tu único aliado. Gritos y llantos comienzan a brotar. Pero nadie lo nota, nadie lo ve. Ahora te diriges hacia tu final. Estás allí parado, comienzas a temblar. Esta vez algo podría pasar, mas continúas en dudas. Miras hacia lo infinito, pero no encuentras respuesta alguna. Todo podría pasar, todo inesperado. Silencio a tus alrededores, memorias que quisieras borrar.
domingo, enero 07, 2007
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